A pesar de las grandes diferencias que existieron entre las dictaduras de Miguel Primo de Rivera, que operó en un contexto de auge y consolidación del fascismo, y el régimen franquista a partir de 1945, que tuvo que desenvolverse en el marco de una completa derrota militar del fascismo, ambos proyectos coordinados buscan construir una reflexión común centrada en cuatro elementos.
En primer lugar, el fascismo, que fue un elemento fundamental para entender la construcción política e intelectual del antiliberalismo contrarrevolucionario durante el periodo de entreguerras y cuyo legado sobrevivió a su derrota a través de personas, organizaciones e ideas que se adaptaron a un mundo dominado por las democracias liberales y el comunismo a partir de 1945.
En segundo lugar, el anticomunismo, que constituyó un elemento fundamental de la lucha política del periodo de entreguerras donde el concepto encarnó también una crítica abierta al liberalismo como responsable último del ascenso del comunismo. Este fenómeno también superó la barrera de 1945 y se convirtió en el elemento clave que unió a las derechas y extremas derechas tras la derrota del fascismo, también en el marco de un proceso de mestizaje con el neoliberalismo.
En tercer lugar, la importancia del combate ideológico, actualmente denominado guerra cultural, en la definición de los espacios políticos, la implementación de políticas públicas y el desarrollo de las relaciones internacionales y la política exterior.
Finalmente, en cuarto lugar, la presencia de representantes e intelectuales de las dos dictaduras en organizaciones de derechas y extrema derecha a ambos lados del Atlántico a lo largo de todo el periodo analizado.